Preparar y fortalecer las defensas de nuestro organismo con equinácea

Estamos en plena campaña de la gripe y volvemos a nuestra rutina diaria después de las fiestas navideñas y sus excesos, cosa que hace mella en nuestras defensas.  Una buena aliada para nuestro sistema inmunológico y combatir la temida gripe es la equinácea.
La equinácea es una planta proveniente de norteamérica.  Los indios aborígenes de Nebraska y Missouri, en Estados Unidos, la usaban aplicada en heridas purulentas y mordeduras de serpientes.  Tradicionalmente se usaba como remedio en diversidad de enfermedades, pero especialmente en caso de enfermedades infecciosas e inflamatorias como resfriados, tos, lavados oculares, de boca, sífilis y gonorrea y también usada como estimulante general.  La introducción de esta planta en la farmacopea americana y europea se debe a los farmacéuticos americanos John King y John Uri Lloyd en 1887.
De la equinácea (Echinacea purpurea Moench., E. angustifolia L., E. pallida) se utilizan, principalmente las raíces y el rizoma, aunque frecuentemente la planta entera.  En las raíces podemos encontrar varios componentes, como glucósidos (1%), aceite esencial (1,25%), ácidos grasos , fitoesteroles, alcaloides (0,0065%) y betaína (1%).

Indicaciones:
-estimulante inmunitario: indicado en en caso de enfermedades infecciosas de repetición causadas por la disminución de las defensas del organismo.
-enfermedades infecciosas: parece ser que ejerce un efecto fungicida y bactericida e inhibe el crecimiento vírico.
-sistema respiratorio: usada para afecciones del tracto respiratorio, resfriados y estados gripales en general.
-sistema digestivo: estimula la secreción de saliva y puede utilizarse en casos de diarrea, colitis y estomatitis ulcerosa.
-sistema genitourinario: gonorrea, sífilis y salpingitis.
-infecciones locales: flemones dentarios y abscesos postquirúrgicos.

Por vía externa puede utilizarse como antiséptica y vulneraria en el tratamiento de úlceras y llagas que supuren y heridas en general.

Contraindicaciones:
no se conocen efectos tóxicos ni secundarios a la toma de equinácea.  Aunque contiene alcaloides pirrolizidínicos (tóxicos para el hígado), su concentración es tan insignificante que no se han descrito efectos adversos en ningún ensayo clínico.  Aún así, se recomienda no realizar tratamientos de larga duración y la usaremos en periodos de unos cuarenta días máximo.

Como en el caso de otros inmunoestimulantes no se recomienda en periodos agudos de enfermedades autoinmunes o afecciones sistémicas como tuberculosis, leucosis, colagenosis, esclerosis múltiple, SIDA, etc…

Las preparaciones más recomendables para su administración son en forma de tintura madre o extracto fluido de planta fresca, ya sea en alcohol o en glicerina.  Aunque también podemos encontrarla en forma de cápsulas y en muchas preparaciones se adjuntan otras plantas para producir un efecto sinérgico como el tomillo, el cajeput, eucaliptus, propóleo, etc…

Consulte siempre a su médico o a un terapeuta cualificado.

 

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