La jalea real: el tesoro terapéutico de las abejas

La jalea real es un producto de la colmena elaborado por las abejas obreras.  Esta sustancia se produce a partir de la secreción clara de las glándulas hipofaríngeas y de la secreción blanca de las glándulas mandibulares.  Para ello, la abeja tiene que disponer de polen, agua y miel, además de una temperatura conveniente en la colmena.  La jalea real es la sustancia que nutrirá a todas las larvas de abeja, desde su eclosión y hasta el tercer día de su existencia y, en el caso de las larvas destinadas a ser reinas, hasta el quinto, además de ser la alimentación de la reina durante toda su vida.

Contenido en aminoácidos, vitaminas, minerales, oligoelementos y ácidos orgánicos:

Aminoácidos

Valina, isoleucina, leucina, treonina, metionina, fenilalanina, lisina, triptófano (los 8 esenciales), serina, ácido aminobutírico, ácido aspártico, ácido glutámico, tirosina, arginina, histidina, alanina, glicina, prolina.

Vitaminas

B1, B2, B3, B5, B6, PP, E

Minerales y oligoelementos

Potasio (K), sodio (Na), magnesio (Mg), calcio (Ca), zinc (Zn), hierro (Fe), cobre (Cu) y cromo (Cr).

Ácidos orgánicos

19 ácidos orgánicos, siendo los principales:

·10-HDaA (10-HIDROXI-DECANOICO)

·10-HDeA (10-HIDROXI-2TRANS-DECENOICO)

La jalea real es un alimento de elevado valor nutricional por su contenido en vitaminas, minerales, oligoelementos y aminoácidos esenciales.

La presencia de determinados ácidos orgánicos, factores hormonales, fosfolípidos y de crecimiento hacen de la jalea un superalimento con las siguientes propiedades:

-Reconstituyente: gracias a sus aminoácidos y vitaminas del grupo B.

-Antifatiga física y mental: aumenta la resistencia disminuyendo la concentración de lactatos y amoniaco en sangre a la vez que aumenta la de glucógeno.

-Tonifica el sistema nervioso: promueve la neurogénesis de las células madre neuronales dando lugar a la formación de nuevas neuronas.

-Mejora el estado de ánimo: gracias a su riqueza en triptófano y vitaminas del grupo B.

-Estimula el crecimiento: debido a la gran cantidad de aminoácidos esenciales que contiene.

-Antibiótica: gracias al 10-HDA, que además dificulta la proliferación de distintos tipos de mohos.

-Antiinflamatoria: reduce la secreción de varias citoquinas pro-inflamatorias, la IL-6, la IL-7 y el TNF-alfa.

-Antienvejecimiento: evidente que en el caso de las abejas el beneficio más impresionante de la jalea real es lograr que la abeja reina viva 20 veces más que las obreras y los zánganos, teniendo en cuenta que el genoma de la abeja reina y una obrera son idénticos.

-Anticancerígena: la jalea real inhibe la proliferación de células tumorales del cáncer de mama provocado por el bisfenol A.  Además potencia la hematopoyesis -proceso de formación, desarrollo y maduración de eritrocitos, leucocitos y plaquetas.

Hipocolesterolemiante: ayuda a reducir los niveles de colesterol total y colesterol LDL.

Hipoglicemiante: el consumo de jalea real disminuye la resistencia a la insulina, factor determinante en el síndrome metabólico y la diabetes tipo II.

Menopausia y osteoporosis: previene la osteoporosis de origen hormonal y, a su vez, provoca un incremento de los osteoblastos y estimula la producción de colágeno tipo I, fundamental para la formación de hueso.

La jalea real es de gran ayuda en fatiga, astenia primaveral, fatiga física y/o mental, convalecencias, nerviosismo, estrés, resfriados, gripes, coadyuvante en cáncer, deporte, menopausia y para todas aquellas personas que quieren mejorar su salud.

Pueden tomarla tanto niños como embarazadas, adultos y personas de la tercera edad e incluso diabéticos, en periodos de entre 40 y 60 días.

Teniendo en cuenta que se trata de un alimento, carece de efectos secundarios, aunque de forma excepcional algunas personas pueden manifestar reacciones alérgicas al ingerir cualquier sustancia elaborada por las abejas, tanto la jalea real, como la miel, el propóleo o el polen.

Para complementar su dieta con la jalea real, consulte siempre a un médico o terapeuta cualificado.

El propóleo: el antibiótico natural por excelencia

Muchas personas han oído hablar del propóleo o propolis.  Y la indicación más conocida es como antibiótico, usado en épocas de frío para combatir resfriados y gripe.  Pero sus usos van más allá de las afecciones de la esfera ORL (otorrionolaringología) y vamos a desvelar sus secretos.

El propóleo son un grupo de sustancias gomosas y resinosas segregadas por la corteza y yemas de algunos árboles y plantas, que recogen y procesan las abejas mediante secreciones de las glándulas mandibulares para convertir estas sustancias vegetales en propóleo.  Las abejas usan el propóleo para diferentes fines, tales como pegar partes de la colmena, sellas agujeros o proteger a la colmena frente a posibles infecciones.

El propóleo es usado desde hace siglos.  Utilizado por sacerdotes en el antiguo Egipto, utilizado por los griegos (Aristóteles lo menciona en su “Historia de animales”) e incluso en la edad Media en el islam lo usaban como remedio para varias enfermedades.  A finales de siglo XIX y principios del XX, médicos militares lo usaban a menudo como tratamiento para heridos de guerra.  Pero con el desarrollo de los primeros antibióticos de síntesis, cae en el olvido, hasta el repuntar de los remedios naturales en nuestros días.

En la composición del propóleo se encuentran diferentes sustancias, aunque los principios activos más interesantes son los compuestos fenólicos y los flavonoides.  Además se encuentran presentes 32 aminoácidos, 7 de ellos esenciales, vitamina B1 (tiamina), vitamina PP (ácido nicotínico) y provitamina A.  Además también se encuentran otros microelementos como el calcio, potasio, sodio, magnesio, hierro, aluminio, fósforo, silicio, vanadio, estroncio, boro, cromo, cobalto, manganeso, níquel, selenio, zinc, molibdeno, plata y bario.

Actividad biológica
-Antimicrobiano: en 1960 comienzan las primeras investigaciones con las que Lavie demuestra la actividad bacteriostática del propóleo.  Hoy en día, numerosos artículos científicos demuestran la inhibición del crecimiento bacteriano.  Las investigaciones señalan la inhibión del crecimiento bacteriano frente a las bacterias Gram positivas (G+), mientras que solo actúan frente algunas bacterias Gram negativas (G-) como E. coli o Pseudomonas aeuruginosa.
Se puede destacar que el propóleo ejerce una alta actividad frente a Staphylococcus aureus y Helicobacter pylori.

-Antiúngico: el propóleo es la sustancia de la colmena que se opone a los hongos.  Esta característica puede estar influenciada por la presencia de distintas concentraciones en los extractos analizados de algunos derivados cinámicos y flavonoides.
La mayor inhibición sobre hongos patógenos se observa en Trychophyton metagrophytes, Malassezia pachydermatis y Candida albicans.
También se ha descubierto la capacidad de los extractos de propóleo de contener el desarrollo de virus como el Herpes simplex, así como algunos adenovirus, coronavirus y rotavirus.

-Antiinflamatorio y analgésico: el propóleo es un magníficio antiinflamatorio que proporciona excelentes resultados en las afecciones de las vías respiratorias superiores y de los pulmones.  Esta acción antiinflamatoria podría estar relacionada con varios mediadores de la inflamación como las prostaglandinas y leucotrienos, así como suprime la vía de la lipooxigenasa en el metabolismo del ácido araquidónico y también disminuye la actividad de la ciclooxigenasa en macrófagos, actividad atribuida principalmente a su capacidad para eliminar radicales libres.
El propóleo también tiene una potente acción analgésica disminuyendo la respuesta neurógena al dolor.

-Cicatrización: gran capacidad de acelerar la regeneración epitelial, la microcirculación y la división celular en la curación de heridas y desarrollo de procesos inflamatorios.
-Antioxidante: como ya he dicho antes, el propóleo es una excelente fuente natural de antioxidantes protectores frente a los radicales libres y la peroxidación lipídica, que desempeñan un papel fundamental en enfermedades cardiovasculares, artritis reumatoide, cáncer y procesos de envejecimiento.

-Antitumoral, antiangiogénico y quimiopreventivo: investigaciones realizadas con extractos de propóleo, demuestran que tiene acciones antimitógenas, anticarcinogénicas, inmunomoduladoras y quimiopreventivas, y puede utilizarse para suprimir la genotoxicidad de productos químicos y para la quimioprevención del cáncer.

Indicaciones
-Heridas y quemaduras: favorece la cicatrización y presenta propiedades bactericidas y antiinflamatorias.
-Odontología: los extractos alcohólicos de própolis poseen una acción anestésica local, además de estimular la generación del esmalte dental e impedir la formación de placa bacteriana y carias dental.
-Otorrionolaringología: antibiótico de amplio espectro con un contrastado efecto antigripal e indicado para otitis media, amigdalitis, rinofaringitis y procesos inflamatorios de la vías respiratorias altas.
-Aparato digestivo: normaliza el peristaltismo intestinal, regula el apetito, protector hepático y ayuda a la regenarción de úlceras, a la par que combate la bacteria Helicobacter pylori, responsable de éstas.
-Endocrinología: mejora la utilización digestiva el hierro, favorece el metabolismo fosfocálcico y mantiene el magnesio en niveles adecuados.
-Oftalmología: previene la formación de cataratas inducidas por exposición a selenitos en un 70% de los casos.

Contraindicaciones
El propóleo carece de toxicidad.  Cuando se ingiera propóleo por primera vez, habrá que actuar con cautela ya que en casos raros puede aparecer alergia.
Es compatible con cualquier tipo de terapia y puede utilizarse en niños, ajustando la posología según la edad.

Consulte siempre a su médico o a un terapeuta cualificado.

Las presentaciones que podemos encontrar en preparados de propóleo son muchísimas y entran en la composición de muchos preparados para afecciones invernales como jarabes, ampollas, extractos, cápsulas, muchas veces combinados con plantas como la equinácea, tomillo, eucalipto o oligoelementos como el magnesio, el manganeso y el cobre. Aunque también los encontramos en cremas de uso externo, esprays y elixires bucales, caramelos, aceites de masaje, esprays nasales y un largo etcétera.
Pero lo importante es siempre usar un producto de un laboratorio contrastado que certifique un extracto de propóleo denso al 70%, el cual garantice una máxima concentración en bioflavonoides activos.