El propóleo: el antibiótico natural por excelencia

Muchas personas han oído hablar del propóleo o propolis.  Y la indicación más conocida es como antibiótico, usado en épocas de frío para combatir resfriados y gripe.  Pero sus usos van más allá de las afecciones de la esfera ORL (otorrionolaringología) y vamos a desvelar sus secretos.

El propóleo son un grupo de sustancias gomosas y resinosas segregadas por la corteza y yemas de algunos árboles y plantas, que recogen y procesan las abejas mediante secreciones de las glándulas mandibulares para convertir estas sustancias vegetales en propóleo.  Las abejas usan el propóleo para diferentes fines, tales como pegar partes de la colmena, sellas agujeros o proteger a la colmena frente a posibles infecciones.

El propóleo es usado desde hace siglos.  Utilizado por sacerdotes en el antiguo Egipto, utilizado por los griegos (Aristóteles lo menciona en su “Historia de animales”) e incluso en la edad Media en el islam lo usaban como remedio para varias enfermedades.  A finales de siglo XIX y principios del XX, médicos militares lo usaban a menudo como tratamiento para heridos de guerra.  Pero con el desarrollo de los primeros antibióticos de síntesis, cae en el olvido, hasta el repuntar de los remedios naturales en nuestros días.

En la composición del propóleo se encuentran diferentes sustancias, aunque los principios activos más interesantes son los compuestos fenólicos y los flavonoides.  Además se encuentran presentes 32 aminoácidos, 7 de ellos esenciales, vitamina B1 (tiamina), vitamina PP (ácido nicotínico) y provitamina A.  Además también se encuentran otros microelementos como el calcio, potasio, sodio, magnesio, hierro, aluminio, fósforo, silicio, vanadio, estroncio, boro, cromo, cobalto, manganeso, níquel, selenio, zinc, molibdeno, plata y bario.

Actividad biológica
-Antimicrobiano: en 1960 comienzan las primeras investigaciones con las que Lavie demuestra la actividad bacteriostática del propóleo.  Hoy en día, numerosos artículos científicos demuestran la inhibición del crecimiento bacteriano.  Las investigaciones señalan la inhibión del crecimiento bacteriano frente a las bacterias Gram positivas (G+), mientras que solo actúan frente algunas bacterias Gram negativas (G-) como E. coli o Pseudomonas aeuruginosa.
Se puede destacar que el propóleo ejerce una alta actividad frente a Staphylococcus aureus y Helicobacter pylori.

-Antiúngico: el propóleo es la sustancia de la colmena que se opone a los hongos.  Esta característica puede estar influenciada por la presencia de distintas concentraciones en los extractos analizados de algunos derivados cinámicos y flavonoides.
La mayor inhibición sobre hongos patógenos se observa en Trychophyton metagrophytes, Malassezia pachydermatis y Candida albicans.
También se ha descubierto la capacidad de los extractos de propóleo de contener el desarrollo de virus como el Herpes simplex, así como algunos adenovirus, coronavirus y rotavirus.

-Antiinflamatorio y analgésico: el propóleo es un magníficio antiinflamatorio que proporciona excelentes resultados en las afecciones de las vías respiratorias superiores y de los pulmones.  Esta acción antiinflamatoria podría estar relacionada con varios mediadores de la inflamación como las prostaglandinas y leucotrienos, así como suprime la vía de la lipooxigenasa en el metabolismo del ácido araquidónico y también disminuye la actividad de la ciclooxigenasa en macrófagos, actividad atribuida principalmente a su capacidad para eliminar radicales libres.
El propóleo también tiene una potente acción analgésica disminuyendo la respuesta neurógena al dolor.

-Cicatrización: gran capacidad de acelerar la regeneración epitelial, la microcirculación y la división celular en la curación de heridas y desarrollo de procesos inflamatorios.
-Antioxidante: como ya he dicho antes, el propóleo es una excelente fuente natural de antioxidantes protectores frente a los radicales libres y la peroxidación lipídica, que desempeñan un papel fundamental en enfermedades cardiovasculares, artritis reumatoide, cáncer y procesos de envejecimiento.

-Antitumoral, antiangiogénico y quimiopreventivo: investigaciones realizadas con extractos de propóleo, demuestran que tiene acciones antimitógenas, anticarcinogénicas, inmunomoduladoras y quimiopreventivas, y puede utilizarse para suprimir la genotoxicidad de productos químicos y para la quimioprevención del cáncer.

Indicaciones
-Heridas y quemaduras: favorece la cicatrización y presenta propiedades bactericidas y antiinflamatorias.
-Odontología: los extractos alcohólicos de própolis poseen una acción anestésica local, además de estimular la generación del esmalte dental e impedir la formación de placa bacteriana y carias dental.
-Otorrionolaringología: antibiótico de amplio espectro con un contrastado efecto antigripal e indicado para otitis media, amigdalitis, rinofaringitis y procesos inflamatorios de la vías respiratorias altas.
-Aparato digestivo: normaliza el peristaltismo intestinal, regula el apetito, protector hepático y ayuda a la regenarción de úlceras, a la par que combate la bacteria Helicobacter pylori, responsable de éstas.
-Endocrinología: mejora la utilización digestiva el hierro, favorece el metabolismo fosfocálcico y mantiene el magnesio en niveles adecuados.
-Oftalmología: previene la formación de cataratas inducidas por exposición a selenitos en un 70% de los casos.

Contraindicaciones
El propóleo carece de toxicidad.  Cuando se ingiera propóleo por primera vez, habrá que actuar con cautela ya que en casos raros puede aparecer alergia.
Es compatible con cualquier tipo de terapia y puede utilizarse en niños, ajustando la posología según la edad.

Consulte siempre a su médico o a un terapeuta cualificado.

Las presentaciones que podemos encontrar en preparados de propóleo son muchísimas y entran en la composición de muchos preparados para afecciones invernales como jarabes, ampollas, extractos, cápsulas, muchas veces combinados con plantas como la equinácea, tomillo, eucalipto o oligoelementos como el magnesio, el manganeso y el cobre. Aunque también los encontramos en cremas de uso externo, esprays y elixires bucales, caramelos, aceites de masaje, esprays nasales y un largo etcétera.
Pero lo importante es siempre usar un producto de un laboratorio contrastado que certifique un extracto de propóleo denso al 70%, el cual garantice una máxima concentración en bioflavonoides activos.

La importancia de la vitamina C

El ácido ascórbico, denominada así por su relación con el escorbuto, es una de las vitaminas más importantes para nuestro organismo.  En principio todos somos conscientes de la importancia de la necesidad de ingerir suficiente cantidad de esta vitamina en nuestra alimentación.  Pero he podido comprobar en mi trabajo diario como existe un gran déficit en la alimentación actual y esto es debido a causas que muchas personas ignoran.
La vitamina C tiene una gran capacidad antioxidante que hace que nuestro organismo esté muy necesitado de ella.  El estrés diario, las preocupaciones, jornadas laborables interminables, noches de poco sueño o la gran cantidad de polución ambiental que respiramos cada día, hacen que muchas personas no sepan que la ingesta diaria de 80 mg recomendada por la OMS (Organización Mundial de la Salud) se queda muy corta para las necesidades diarias de gran parte de la población.


La vitamina C se encuentra en todos los vegetales y en especial en los de colores vivos (rojos y verdes) y en todas las frutas, sobre todo crudas.  Las frutas ácidas como las grosellas, frambuesas, arándanos o fresas, contienen un buen aporte, ya que el ácido da estabilidad a la vitamina C.  También contienen una buena cantidad frutas exóticas como el kiwi, el mango o la guayaba.  Pero las frutas con más concentración de vitamina C son las bayas de acerola y el escaramujo (fruto del rosal silvestre). Uno de los inconvenientes de esta vitamina es la facilidad con la que se oxida y se degrada a la exposición de calor, al oxígeno, al monóxido de carbono, el cloro, el cobre o la luz.

Alimentos ricos en vitamina C (expresadas en mg por cada 100 g de alimento) son:

-bayas de acerola, 1500
-escaramujo (pulpa), 1250
-grosella negra, 190
-perejil, 150
-pimiento, 140
-col de Bruselas cocida, 87
-kiwi, 68
-espinacas, 60
-limón, 55
-naranja, 55
-mandarina, 35
-frambuesa, 25
-zarzamora, 20

Funciones
La importancia de la vitamina C reside en la gran cantidad de funciones en las que interviene y esta es una de las razones por la cual deberíamos consumirla en una cantidad de, como mínimo, el doble de la cantida recomendada por la OMS.
Las funciones de la vitamina C son:
-Síntesis del colágeno y mantenimiento de estructuras como cartílagos, ligamentos, huesos, dientes, encías, piel o músculos.
-Absorción del hierro.
-Actúa sobre el corazón facilitando el transporte de ácidos grasos al interior de las células para que puedan obtener energía, además de favorecer la reparación de la herida del miocardio tras un infarto.
-Disminuye el LDL-colesterol (“colesterol malo”) y aumenta el HDL-colesterol (“bueno”).
-Refuerza el endotelio vascular y capilar, protegiendo venas y arterias.
-Gran antioxidante, administrada junto a las vitaminas A, E y el selenio.
-Protege, equilibra y aumenta la actividad del sistema inmunitario y aumenta la fagocitosis, la producción de anticuerpos, gammaglobulinas e inmunoglobulinas M.
-Antitumoral, anticancerígena y antihistamínica.

Indicaciones:
-Estados carenciales de vitamina C, como tendencias a hematomas, gingivitis o retraso en la cicatrización.
-Inmuno-deficiencias, infecciones y viriasis, como el resfriado común, gripe, paludismo, SIDA, infecciones urinarias.
-En el tratamiento del sarampión, parotiditis, orquitis, neumonía vírica, herpes zóster y encefalitis.
-Infecciones agudas y crónicas.
-Inmuno-patologías como esclerosis múltiple, artritis reumatoidea… En fiebre del heno, rinitis alérgica y shock anafiláctico.
-Alteraciones en la cicatrización.
-Antiescorbútica.
-Anemias.
-Alteraciones del sistema circulatorio como hemorragias y varices.
-Prevención de estrías y arrugas.
-Antioxidante y detoxificante para personas que viven en ambientes con polución y en fumadores, alcohólicos y drogadictos, así como personas sometidas a intoxicaciones por plomo o mercurio.

Toxicidad y exceso
En dosis elevadas pueden haber algunas alteraciones orgánicas y tener efectos secundarios como:
-A partir de 2 o 3 g/día pueden aparecer diarreas en personas sensibles, factor que indicará que hay que reducir la dosis.
-Dosis superiores a 3 g/día pueden aumentar la excreción de oxalato cálcico y no son aconsejables en personas con cálculos en el riñón.
-Disminuye los efectos de anticoagulantes tipo dicumarol.

Para suplementar la dieta con un preparado de vitamina C consulte siempre a su médico o a un terapeuta cualificado.

Las suplementos de vitamina C más recomendables son los que se obtienen de frutas y plantas (vitamina C orgánica) dado que este tipo de vitaminas el organismo las absorbe de forma más eficaz que las de origen sintético.  En el mercado han proliferado los productos tipo “Ester C” no ácidos junto con bioflavonoides cítricos que aumentan la absorción y los preparados de vitamina C a base de bayas de acerola.  Los podemos encontrar en concentraciones de 500 a 1000 mg.

Preparar y fortalecer las defensas de nuestro organismo con equinácea

Estamos en plena campaña de la gripe y volvemos a nuestra rutina diaria después de las fiestas navideñas y sus excesos, cosa que hace mella en nuestras defensas.  Una buena aliada para nuestro sistema inmunológico y combatir la temida gripe es la equinácea.
La equinácea es una planta proveniente de norteamérica.  Los indios aborígenes de Nebraska y Missouri, en Estados Unidos, la usaban aplicada en heridas purulentas y mordeduras de serpientes.  Tradicionalmente se usaba como remedio en diversidad de enfermedades, pero especialmente en caso de enfermedades infecciosas e inflamatorias como resfriados, tos, lavados oculares, de boca, sífilis y gonorrea y también usada como estimulante general.  La introducción de esta planta en la farmacopea americana y europea se debe a los farmacéuticos americanos John King y John Uri Lloyd en 1887.
De la equinácea (Echinacea purpurea Moench., E. angustifolia L., E. pallida) se utilizan, principalmente las raíces y el rizoma, aunque frecuentemente la planta entera.  En las raíces podemos encontrar varios componentes, como glucósidos (1%), aceite esencial (1,25%), ácidos grasos , fitoesteroles, alcaloides (0,0065%) y betaína (1%).

Indicaciones:
-estimulante inmunitario: indicado en en caso de enfermedades infecciosas de repetición causadas por la disminución de las defensas del organismo.
-enfermedades infecciosas: parece ser que ejerce un efecto fungicida y bactericida e inhibe el crecimiento vírico.
-sistema respiratorio: usada para afecciones del tracto respiratorio, resfriados y estados gripales en general.
-sistema digestivo: estimula la secreción de saliva y puede utilizarse en casos de diarrea, colitis y estomatitis ulcerosa.
-sistema genitourinario: gonorrea, sífilis y salpingitis.
-infecciones locales: flemones dentarios y abscesos postquirúrgicos.

Por vía externa puede utilizarse como antiséptica y vulneraria en el tratamiento de úlceras y llagas que supuren y heridas en general.

Contraindicaciones:
no se conocen efectos tóxicos ni secundarios a la toma de equinácea.  Aunque contiene alcaloides pirrolizidínicos (tóxicos para el hígado), su concentración es tan insignificante que no se han descrito efectos adversos en ningún ensayo clínico.  Aún así, se recomienda no realizar tratamientos de larga duración y la usaremos en periodos de unos cuarenta días máximo.

Como en el caso de otros inmunoestimulantes no se recomienda en periodos agudos de enfermedades autoinmunes o afecciones sistémicas como tuberculosis, leucosis, colagenosis, esclerosis múltiple, SIDA, etc…

Las preparaciones más recomendables para su administración son en forma de tintura madre o extracto fluido de planta fresca, ya sea en alcohol o en glicerina.  Aunque también podemos encontrarla en forma de cápsulas y en muchas preparaciones se adjuntan otras plantas para producir un efecto sinérgico como el tomillo, el cajeput, eucaliptus, propóleo, etc…

Consulte siempre a su médico o a un terapeuta cualificado.